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domingo, 16 de febrero de 2014

Que un "ya te llamaremos" no te quite la ilusión



Hace un par de meses hice una “entrevista”…
El puesto era de Educadora Social (becaria).  En realidad era un puesto ideal porque me daría experiencia acreditada, que nunca viene mal, porque últimamente parece que si no acreditas de forma oficial es que no sabes de nada en esta vida.
Estábamos convocadas tres personas, pero solamente acudimos dos a la entrevista, así que las posibilidades de una llamada para decir que me unía a la plantilla eran de un 50% (y eso motiva). 

Lo de la entrevista entre comillas se debe a que, en realidad fue un más “cuéntame de ti” y casi ninguna pregunta, solamente contar un poco de qué iba el puesto y fin. De las entrevistas más cortas que hice en mi vida.

Quedamos en que en una semana recibiríamos una llamada para el sí y para el no. No fue así, en realidad tardó más (si no recuerdo mal fueron 3 semanas), y no fue para eso (además, yo ya me acerqué y pregunté al de RRHH si habían elegido a alguien porque no me habían llamada para nada cuando habían especificado que desde allí se llama tanto para el “sí” y el “no”). Fue para un “ya te llamaremos…”. Ya que por un ‘problema’ no se podían hacer reincorporaciones. Y desde entonces llevo 3 meses esperando una llamada. 

Podría haberme pasado por RRHH y preguntar (cosa que está entre mis planes, porque preguntar es gratis… por ahora), pero por suerte he estado tan ocupada, que no he tenido tiempo.
Lo que me pareció feo fue ese de “jugar” con las esperanzas de las personas. En realidad la ilusión y las ganas de seguir con mi camino no me la quita nada (ni nadie), pero eso no quiere decir que se pueda jugar con la gente, y menos ahora, porque todas las personas somos consciente de la realidad que vive nuestra sociedad y qué menos que nos cuidemos entre nosotras.

Quién sabe, lo mismo me sorprende una llamada diciendo que al final me uno a la plantilla… Pero  mientras, mi CV sigue moviéndose sin parar. Y yo sigo ilusionada y con ganas de encontrar algo “de lo mío”.

Que no te roben la ilusión.

sábado, 14 de diciembre de 2013

Mi primera entrevista en inglés



Por circunstancias de la vida (que en otro post comentaré), hace un par de meses me hicieron una entrevista de trabajo. En inglés.
Así en plan… I speak English very well fandango.

Tras enviar mi CV, se pusieron en contacto conmigo para preguntarme qué hora me venía bien porque teníamos que tener presente la diferencia horaria. Querían una entrevista por teléfono, pero propuse mejor Skype. Una llamada a otro país me salía bastante cara si usaba mi móvil.
Durante los días previos a la entrevista estuve “acumulando” vocabulario específico. El inglés no se me da mal, no tengo el nivel que me gustaría, pero podría ir a cualquier país sin dificultad y sin pasarlo mal. Claro, tengo inglés de la calle, pero no inglés profesional.

Quedamos a una hora en concreto, por la tarde. Y me puse muy nerviosa. No me pongo tan nerviosa cuando hago una entrevista, ya tengo algo de experiencia en hacerlas, pero es que en esta ocasión había una pequeña barrera comunicativa…
Llegó 20 minutos tarde. Tuvimos problemas con Skype: ella no me aparecía y yo no le aparecía a la entrevistadora. Y tras conectar, mi micro no funcionaba bien y el suyo hacía que su voz sonara como la de un robot. Eso no mejoraba la situación…
Vaya mal rato. Siendo consciente de que tenía que hacer un esfuerzo mayor por tratarse de otro idioma (me interesaba ir pillando esas palabras específicas que desconocía), la conexión de Skype no fue la mejor. Aunque más tarde aumentó la calidad de la llamada.

Me trató muy bien y fue muy comprensiva con mis problemas de idioma. Cuando le decía que no entendía una palabra o cierta frase, me lo intentaba explicar o bien me lo enviaba por correo electrónico. Así que al final salió todo estupendamente. Lo que pasó después de la entrevista, como dije antes, será para otro post.

Conclusiones de esta experiencia: el inglés de la calle está genial, pero el propio de mi ámbito profesional es muy necesario. No hay que tener miedo a este tipo de situaciones, lo peor puede ser la conexión a través de Internet, pero es una experiencia más de la que podemos aprender muchísimo.
En realidad, ha sido como una entrevista “normal” (persona entrevistadora + persona entrevistada + cuéntame tu experiencia + te cuento lo que buscamos en mi empresa), simplemente cambia el espacio (yo la hice en mi habitación y moví la mesa para que diera a un armario de madera lista) y el idioma. Lo demás es igual. Al final, buscar trabajo fuera es lo mismo que aquí, aunque es posible que dependiendo de país encuentres pequeños matices.

Y lo que me dio más pena (o más esperanzas en darle oportunidades a otros países): países extranjeros que te quieren dar oportunidades tras leer tu CV vs. España, que si no eres familia/amiga de alguien, ya puedes vomitar arcoíris con purpurina, que tu CV no vale un duro.


No pasa nada… Yo voy a seguir luchando aquí por ahora, que ya encontraré mi lugar como profesional.

miércoles, 30 de octubre de 2013

Anécdota: lo que puede ocurrir por no dominar un idioma.



Estaba hablando con mis compañeras en inglés y una me preguntó algo en español, a lo que le contesté en inglés y me dijo “yes, yes”. Me dijo que no dominaba el inglés y nos pusimos a hablar hasta, una cosa lleva a otra, y me contó sobre un viaje que hizo a Londres y que con su permiso voy a escribir.

Resulta que mi compañera estaba en una hostal en Londres y fue sola a por un café de máquina. Se encontró con un americano que le empezó a hablar y por fatiga, en lugar de decirle que no sabía hablar, le siguió el rollo con un “yes, yes” y lenguaje no verbal mostrando interés en lo que decía. De pronto el muchacho le señaló el monedero y lo que ella pensó era que le quería robar, así que se puso a defenderse y gritar “HELP, HELP” y decirle cosas como “eres un sinvergüenza”. Acudió gente y alguien hizo de traductor, y le explicó que lo que el muchacho quería era cambio para poder sacar también un café.

Un malentendido que puede tener cualquiera por no tener base de idiomas. Sinceramente, me reía muchísimo cuando me lo contó, porque me pareció súper divertido, pero no me gustaría que me pasara algo así: estar en un país extranjero, no dominar lo básico de un idioma (inglés por estar en U.K., pero también porque todo el mundo es el que más o menos domina), y que no entienda lo que me digan y piense que me están robando o tienen intención de hacerme algo malo.

Cada persona tiene que buscar su motivación para darle duro al idioma. Y puede que esta historia os anime con ello.


Muchas gracias a mi compi por compartir su historia, es una pena que no la cuenta ella con esa gracia que tiene, prometo que es mucho mejor.